Bonnie

Bonnie

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Lágrimas, amistad, amor


<< Por fin Elena se parto para mirar a Stefan, y éste le sujetó el rostro entre ambas manos, simplemente devolviéndole la mirada. Elena rió en voz alta, llena de dicha, abriendo y cerrando los propios dedos y contemplándolos con deleite antes de enterrarlos en los cabellos de Stefan. Luego se besaron.
Bonnie observaba descaradamente, sintiendo cómo parte de su embriagadora dicha se derramaba en forma de lágrimas. Le dolía la garganta, pero eran lágrimas dulces, no las saladas lágrimas del dolor, seguía sonriendo. Estaba echa una porquería, empapada, y jamás había sido tan feliz en toda su vida. Sintió como si quisiera cantar y bailar y hacer toda clase de travesuras. 
Al cabo de un rato, Elena aparto los ojos de Stefan para mirarlos a todos, el rostro el rostro casi tan resplandeciente como cuando había flotado en el interior del claro como un ángel. Brillando como la luz de una estrella. <>, pensó Bonnie. >>

lunes, 30 de agosto de 2010

Otra persona...

<<[...] Pero Bonnie no escuchaba. Ni siquiera era ella misma. Era otra persona la que se dejó llevar por el entusiasmo cuando lo que le sujetaba el tobillo bajo la presión, y fue otra persona la que giró en redondo en los brazos de Damos y le rodeó el cuello con sus propios brazos, y lo besó en la boca.
 Fue otra persona, también, la que sintió como Damon se sobresaltaba, con los brazos todavía alrededor de ella, y quien reparó en que él no intentaba rehuir el beso. Esa persona también reparó, cuando por fin se echó hacia atrás, en que la tez de Damon, pálida bajo la débil luz, daba la impresión de haberse sonrojado.>>

domingo, 22 de agosto de 2010

Estoy viva dentro de tí.

<<Aquel nuevo sentimiento había crecido en su interior hasta hacer que la presión resultase casi insoportable. Cuando Bonnie dijo: <<¡Pero si estoy viva!>> cambiando totalmente de estado de ánimo, mientras su rostro en forma de corazón  se ruborizaba repentinamente de alegría, el feroz orgullo que Damon sintió resultó embriagador. Él y solo él la había traído devuelta desde el filo de la gélida muerte. Él había curado su cuerpo repleto de veneno; era su sangre la que había disuelto y dispersado la toxina, su sangre…
 Y entonces aquello que crecía en su interior estalló.
 Existió, para Damon, un chasquido palpable aunque no audible cuando la piedra que encerraba su alma reventó y un gran pedazo de ella se desprendió. 
 Mientras una melodía lo inundaba, aferró  a  Bonnie contra él, notando la toalla mojada contra la seda cruda de la camisa, y sintiendo el menudo cuerpo de la muchacha bajo la toalla. 
 Definitivamente una doncella, y no una niña, pensó aturdidamente, fuese lo que fuese lo que aquel ignominioso pedazo de nailon rosa llevase escrito. Se aferro a ella como si lo necesitase para obtener sangre… como si estuviesen en mares azotados para huracanes y soltarla significase perderla. 
 El cuello le dolía con fiereza, la piedra seguía agrietándose; iba a estallar por completo, dejando salir al Damon contenido dentro; y él estaba demasiado borracho de orgullo y felicidad para que le importara. Las grietas se propagaban en todas direcciones, con pedazos de piedra saliendo disparados…>>


 Aunque este fragmento no siga de la mejor manera (como sabrán), Bonnie fue la persona, y creo que la primera, que dejo salir a un nuevo Damon, y que nos lo mostró, a un Damon que podía demostrar amor de alguna manera, y eso es algo grande.

viernes, 30 de julio de 2010

Y era Bonnie

<< atrayéndolo hacia una contemplación extasiada de la muerte en términos generales, mientras que la muerte, en términos muy específicos, tenía lugar justo a sus pies. Y en aquellos momentos alcanzaba ya niveles incendiarios porque lo habían dejado en evidencia demasiadas veces hoy. Realmente insufrible...
...Y era Bonnie...
Bonnie, que jamás había hecho daño a una... a una criatura indefensa y malicia. Bonnie, que era como un gatito, efectuando saltitos divertidos sin intención de atrapar nada. Bonnie, con unos cabellos que recibían en nombre de rubio algo, pero simplemente parecían llamear. Bonnie, con aquella piel translúcida, con los delicados fiordos y estuarios color violeta de venas por toda la garganta y parte inferior de los brazos. Bonnie, que últimamente había tomado por costumbre mirarlo de reojo con sus enormes ojos infantiles, grandes y castaños bajo pestañas como estrellas...
Mandíbulas y colmillos le dolían, y su boca parecía arder por la resina venenosa. Pero todo aquellos podía dejarse de lado, porque lo consumía una única idea.
Bonnie había perdido su ayuda durante casi media hora antes de sucumbir a la oscuridad. >>